¿Eres una persona superior o mediocre? (PARTE II)

En nuestra primera entrega sobre las personas superiores y mediocres, decíamos que lo que distingue a unas de otras, está relacionado con la visión que tienen sobre la vida, el éxito, sus ideales, su personalidad y la forma en que afrontan ciertas situaciones de su diario vivir, entre otros factores. (Leer: ¿Eres una persona superior o mediocre? (PARTE I))

Además de los aspectos que ya mencionamos: Tener ideales bien definidos, considerar los cambios, tener una personalidad única, dejar huella en el tiempo y ser rico no es ser exitoso, existen estos otros factores que hacen la diferencia entre una persona superior y una mediocre:

Tener tu propia opinión

Una persona mediocre vive copiando las opiniones de otros. Una persona superior se forma su propia opinión y sólo escucha a los demás para evaluar otros puntos de vista, sin dejarse influenciar por ellos en su totalidad.

¿Eres una persona superior o mediocre? (PARTE II)

Conocer tus debilidades y fortalezas

Lo que a ti te falta a alguien le sobra. Y lo que a otro le falta, tal vez en ti abunde. Cuando reconocemos que todos tenemos puntos débiles y fuertes, entendemos la importancia de complementarnos unos con otros, valoramos más las diferencias y ganamos tolerancia.

Disposición para aprender

La mentalidad de una persona mediocre se limita a los aprendizajes y creencias que tiene y se niega a conocer otras realidades. La persona con mente superior sabe que cada día puede aprender cosas nuevas y saca el mayor provecho a cada situación que vive y a cada persona que conoce, sin importar su edad, condición social, cultural, sexual u ocupación.

¿Eres una persona superior o mediocre? (PARTE II)

Escuchar a los jóvenes

Algunos creen que juventud es sinónimo de inmadurez y de opiniones poco acertadas. Sin embargo, la creatividad y la innovación abundan en las mentes jóvenes que pueden ver el mundo desde una óptica diferente y quizá más provechosa. Una persona superior sabrá aprovechar el potencial que hay en los jóvenes y no desestimará sus opiniones ni su trabajo, aun cuando estén iniciando en el mundo laboral.

No temer a los errores ni al fracaso

Si las mentes que crearon el teléfono, la bombilla, el cine o el internet, le hubiesen temido al fracaso o se habrían paralizado ante los errores del camino, seguramente otras personas y no ellos, hubieran logrado estos grandes inventos. A una persona superior no la detienen las equivocaciones y en cambio las aprovecha para mejorar y crecer.

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